Hace algunos días, la influencer Naya Fácil generó debate en redes sociales tras manifestar su molestia por el denominado “impuesto al lujo” aplicado a su camioneta Tesla Cybertruck . La situación volvió a poner en discusión este tributo y cómo funciona en Chile.
El llamado impuesto al lujo corresponde a un gravamen adicional que afecta a ciertos bienes considerados de alto valor, entre ellos vehículos nuevos cuyo precio supera un monto establecido por ley. En el caso de los automóviles, este impuesto se aplica al momento de la primera inscripción en el Registro Civil y se calcula sobre el valor del vehículo.
Su origen se encuentra en la Reforma Tributaria de 2014 y su objetivo principal fue aumentar la recaudación fiscal y generar mayor progresividad tributaria, estableciendo una carga adicional para quienes adquieran bienes considerados de lujo o de alto patrimonio.
Actualmente, este impuesto afecta principalmente a vehículos nuevos de alto valor comercial, embarcaciones y aeronaves privadas. En el caso de los autos, mientras más elevado sea el precio del vehículo, mayor puede ser la tasa aplicable. Esto explica por qué modelos importados y de alta gama, como la Tesla Cybertruck , pueden verse afectos a montos importantes al momento de su internación o inscripción.
El impuesto debe ser pagado por quien adquiere o importa el vehículo y normalmente se incorpora dentro de los costos asociados a la compra. En muchos casos, los contribuyentes desconocen este cobro hasta el proceso final de importación o inscripción, lo que suele generar sorpresa debido a los altos montos involucrados.
Aunque popularmente se conoce como “impuesto al lujo”, sus defensores sostienen que busca introducir mayor equidad tributaria, gravando consumos de alto valor económico. Sin embargo, sus críticos cuestionan si realmente cumple un rol redistributivo o si termina encareciendo el acceso a nuevas tecnologías y vehículos eléctricos de alta gama.
La discusión sigue abierta: ¿debería mantenerse este tipo de impuestos como herramienta de progresividad fiscal o revisarse considerando la evolución del mercado automotriz y tecnológico?